Empezar a creer

Empezar a creer

El emprendedor social puede comenzar con la pura intención de ayudar a resolver los problemas sociales, y es cuando descubre un alto potencial del mercado objetivo. Eso sucedió cuando Muhammad Yunus creyó que incluso si una persona tiene muy poco dinero puede tener la dignidad de pagar sus obligaciones y merece la oportunidad de mejorar su estatus social.

Muhammad Yunus es conocido como un pionero del concepto de microcréditos y microfinanzas. Es un emprendedor social, banquero y economista. Yunus y su «Banco Grameen», que comenzó en Bangladesh en los años de crisis económica, recibieron el Premio Nobel de la Paz por el empoderamiento financiero de la población rural pobre.

El modelo de negocio implementado negó la idea de que la población pobre no tiene capacidad de pago. Resultó ser cierto cuando las estadísticas mostraron que el 98% de los créditos fueron pagados.

Los pequeños préstamos a una tasa de interés asequible hicieron una gran diferencia para muchas familias que no estaban atendidas por los bancos tradicionales debido al riesgo de incumplimiento. Los pequeños volúmenes de préstamos fueron complementados por la cantidad de personas que acudieron al banco. Los grupos con bajos ingresos representan un mercado con un alto potencial ya que, desafortunadamente, la mayoría les pertenece.

Las numerosas iniciativas sociales que llevaron los servicios a las familias más pobres de Bangladesh permitieron a este país alcanzar el primer objetivo en la lista de “Objetivos de desarrollo del milenio para 2015”. Para 2013 la pobreza extrema se había reducido en un 50%. Ahora muchos bancos en todo el mundo utilizan este modelo de negocio. Cada día más personas tienen la oportunidad de actuar y tomar decisiones en sus vidas.

Hoy en día somos testigos de que muchas empresas de microfinanzas utilizan este modelo para obtener altas ganancias y aprovecharse de las personas necesitadas. Tenemos que tener en cuenta que cada innovación debe estar dirigida a influir en el mundo de una manera positiva. En todas las industrias necesitamos empresas sociales innovadoras. Tales empresas involucran a todos los grupos de la sociedad, por lo tanto, equilibra las desigualdades existentes en el mundo capitalista. La nueva generación es innovadora en su forma de pensar. Su obligación no es solo participar en iniciativas sociales, sino también formar una sociedad socialmente responsable.

V.R.